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Nuestro cartero es un hombre amable, educado, respetuoso y profesional. Siempre nos acerca los sobres grandes, que estropearía si se empeñara en ofender a las leyes de la física tratando de encajarlos en el buzón. Sabe que recibimos “libros y dibujos”, por lo que “sería una pena cargárselos”. Caiga una tromba de agua o rayos ultravioleta como cuchillos afilados, te entrega el correo con una sonrisa. Hoy, especialmente, al reconocernos en esta caricatura que nos ha regalado Noemí Villamuza en el reverso de su envío. “Salís muy favorecidos”, ha sentenciado el cartero cuando nos ha entregado el sobre. No sé qué habrá pero ojalá llegaran más paquete así, murmuraba la despedirse.