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Otro fin de semana intenso con el ciclo de profesionalización que Pencil·Ilustradores organiza con el Museo ABC, Un estudio con vistas. En esta ocasión, Sandra López y Ángel Domingo trabajaron el portafolio en sus diversos soportes, desde papel a web, pasando por las redes sociales y otros formatos. Dos jornadas intensas cargadas de información práctica que, tras la digestión de datos y consejos, seguro que da sus frutos a la hora de armar la carpeta.

“La función fundamental del portafolio es servirnos de herramienta comercial para conseguir encargos”, recordó Sandra López. Antes de preparar el material promocional, “la tarea previa es reflexionar sobre nuestra estrategia profesional”. Apuntó “dos errores comunes”: Ser ilustrador es hacer álbum ilustrado y rechazar encargos que coartan nuestra creatividad.

Entrando en harina, la directora de la agencia insistió en la necesidad de mantener actualizada la carpeta. Y, como criterio principal, más allá de la novedad o antigüedad del trabajo, “mostrar ilustraciones que nos identifiquen”. Un planteamiento básico, “ponernos en lugar del otro, del cliente. ¿Qué necesita? ¿Qué busca? ¿Qué hace?”.

Pinceladas de un buen portafolio son “una presentación cuidada, la coherencia, el orden, lograr interesar y ser completo”.

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Ángel Domingo, por su parte, destacó que “si bien la Red nos da la posibilidad de llegar desde nuestra mesa al mundo entero, ¿se oirá nuestra voz entre tanta gente? Estamos en un mercado laboral competitivo, saturado y con profesionales de mucho talento. Tenemos que sobresalir”. Por ese motivo, animó a destacar “lo que nos hace únicos, valiosos y singulares”.

Webs, blogs, redes sociales, boletines… “son plataformas de autor, desde las que proyectarnos al mundo -comentó Domingo-. Entre tanta herramienta digital, sentémonos a reflexionar. Marquemos nuestros objetivos y público, eligiendo las mejores opciones para llegar a ellos. Pongámonos de nuevo en su lugar”.

Tres son los retos del portafolio 2.0, en su opinión: informar, interesar y fidelizar. “Tanto la web como el blog -insistió- han de estar siempre actualizados o pierden su valor para los clientes”. Y citó a la autora del libro The weblog handbook, quien sostiene que “la clave de un buen blog es la constancia, la paciencia, la sinceridad y el amor propio por lo que posteas. Diviértete con lo que haces”.

En cuanto a las redes sociales, Domingo indicó que “mi reputación la construyo yo (y los demás). Los contactos nos definen”. Una vez más, han de gestionarse activamente. “Requieren tiempo y atención. Si abrimos un perfil por moda, sin convicción, servirá de poco. Intentemos no naufragar entre tanta red social, generalista y profesional. Elijamos las más efectivas”.

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La llave para abrir las puertas del mercado editorial a un ilustrador es el portafolio. Esta herramienta precisa un ejercicio de concisión, estilo y coherencia que nos (re)presente. Con el título ‘Somos nuestro portafolio’, hemos trabajado este fin de semana en el Museo ABC en un taller centrado en las claves para mostrar nuestro trabajo a editores y directores de arte.

El taller subrayó las cualidades que diferencian al catálogo (el cual acaba sepultado) del portafolio. Este ya no se limita a la carpeta con láminas sino también puede proyectarse de manera global gracias al 2.0: a través de redes sociales, blogs, web. Utilizamos día a día internet pero, ¿lo empleamos correctamente?


¿La ilustración como profesión es una utopía? La respuesta es contundente: no. El encuentro, eminentemente práctico, trazó los objetivos, cualidades y dificultades de la elaboración de este instrumento promocional.  No hay que perder el horizonte, recordó Sandra López, “su finalidad primordial es servirnos de herramienta comercial para conseguir encargos”.

En su preparación, el planteamiento básico es “ponernos en lugar del otro, del cliente. ¿Qué necesita? ¿Qué busca? ¿Qué hace?” Unas pinceladas sobre un buen portafolio: una presentación cuidada, la coherencia y el orden de las imágenes mostradas, ser capaz de interesar al posible cliente y completo.

“La Red nos da la posibilidad de llegar desde nuestra mesa al mundo entero, pero ¿se oirá nuestra voz entre tanta gente?”, preguntó Ángel Domingo, quien abordó los aspectos principales del portafolio 2.0, el que salta de la clásica carpeta a las pantallas en soportes tan diversos como la web, el blog, las redes sociales, las newsletters…

“Estamos en un mercado laboral competitivo, saturado y con profesionales de mucho talento. Tenemos que sobresalir. Destaquemos lo que nos hace únicos, valiosos y singulares”, señaló.

Uno de los retos del universo 2.0 es “no naufragar entre tanta red social, generalistas y profesionales. Elijamos las más efectivas para nuestros objetivos. Y, por supuesto, han de gestionarse activamente. Requieren tiempo y atención. Si abrimos un perfil por moda, sin convicción, servirá de poco. Porque, en Internet, los espacios que no se actualizan, se olvidan”.

Tras revisar los portafolios en papel y digital de los participantes, la editora Llanos de la Torre cerró la intensa jornada con recomendaciones prácticas para lograr que los proyectos personales terminen en las librerías mediante muestras de Miguel Ordóñez, Antonio Santos, Miguel Tanco, Elena Hormiga, Julio Antonio Blasco López, Daniel Torrent, Montse Rubio, Alex López, Ana Pez, Celia Turrión y Adolfo Serra. Gracias a todos ellos por compartir tan generosamente su trabajo.